"Participar en los programas de Mi Casa me convirtieron en una persona joven balanceada y comprometida. Me permitieron vivir experiencias divertidas y educativas que no hubiera podido obtener por mi cuenta. Conocí a adultos que fueron excelentes ejemplos y que me ayudaron a esforzarme más en mis estudios y en mi vida diaria."
Cuando usted participa en los programas de Mi Casa, se convierte en parte de la familia de Mi Casa. Esto significa que Mi Casa estará ahí durante toda su vida para apoyarlo/a, alentarlo/a y ayudarlo/a para que alcance sus metas.
Mi experiencia con Mi Casa Resource Center empezó en 2008 en la escuela secundario Lake Middle School. Yo era joven y solo quería asistir al popular programa después de la escuela del que mi hermano me había contado. En ese momento, no tenía idea de la gran influencia que Mi Casa tendría en mi vida.
Cuando pasé a la escuela preparatoria, me sentí muy contenta de ver caras conocidas de los programas a los que asistí en Mi Casa cuando iba a Lake. Tener este recurso ahí para apoyarme en la preparatoria hizo mucho más fácil la transición. Cada año de la preparatoria, participé en todos los programas que Mi Casa ofrecía: desarrollé mis habilidades de liderazgo como mentora de estudiantes de la escuela secundaria; aprendí sobre música; y, trabajé como voluntaria, lo cual me enseñó lo importante que es contribuir a mi comunidad. ¡Hasta fui a jugar paintball! Para algunas personas, estas experiencias y oportunidades podrían parecer insignificantes, pero para mí y mi familia estas experiencias no hubieran estado disponibles si no fuera por Mi Casa.
Cuando inicié primer año en la universidad, pude participar en un programa llamado “Todos los vikings a bordo” que me ayudó con la transición de la escuela preparatoria a la universidad y hasta ayudó a mis padres a entender lo que la universidad es realmente. Mis padres solo pudieron estudiar hasta la primaria y yo fui la primera integrante de mi familia en asistir a la universidad. Que uno de sus hijos fuera a la universidad era un mundo totalmente nuevo para ellos. Las colegiaturas, las especializaciones, las materias secundarias, las becas… Estas palabras eran como otro idioma para ellos. Literalmente. Gracias a este programa y al apoyo que recibimos de Mi Casa, mis padres pudieron entender todo eso y me vieron graduarme de la preparatoria e iniciar mis estudios universitarios.
Entrar a la universidad no fue el único desafío al que me enfrenté. Pagar por la universidad fue un desafío aún mayor. Como una inmigrante indocumentada, no importa lo bien que me hubiera ido en la preparatoria: no tuve acceso a diferentes programas de asistencia financiera debido a mi situación migratoria. Mi Casa entendió mi situación y me ayudó a solicitar una beca que no tomó en cuenta mi situación migratoria. Esta beca me ayudó a pagar por mi primer año en la universidad.
Sabía que tendría que trabajar para pagar por la universidad y, una vez más, Mi Casa estuvo ahí para ayudarme. Al haber recibido la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), obtuve mi primer trabajo en mi tercer año en la preparatoria como Coordinadora de Jóvenes en Mi Casa. Pude trabajar en Lake Middle School como facilitadora del programa después de la escuela en el cual yo había participado.
Durante todo mi tiempo en la escuela preparatoria tenía planeado estudiar ciencias de la computación. Escribí todos mis ensayos y solicitudes para la universidad sobre mi plan de estudiar esta carrera. Hasta que un día reflexioné sobre todos los programas de Mi Casa en los que había participado que me convirtieron en una persona joven balanceada y comprometida. Me permitieron vivir experiencias divertidas y educativas que no hubiera podido obtener por mi cuenta. Conocí a adultos que fueron excelentes ejemplos y que me ayudaron a esforzarme más en mis estudios y en mi vida diaria. Cuando me di cuenta de esto, decidí cambiar mi carrera y dedicar mi vida al trabajo en el sector sin fines de lucro. Quiero ayudar a otros y tener una influencia positiva en las vidas de los jóvenes igual que Mi Casa influyó en la mía.
Ahora estoy cursando mi tercer año en el programa de estudios de servicios humanos sin fines de lucro en la Universidad Metropolitana Estatal (Metro). Y ahora, después de cuatro años como empleada de medio tiempo, Mi Casa Resource Center me acaba de contratar de tiempo completo como especialista en Programas para Jóvenes.
Gracias al apoyo y la dirección que recibí de Mi Casa, encontré mi trayectoria profesional. No hay nada que me apasione más que el trabajo que Mi Casa está haciendo y mi sueño es algún día convertirme en la directora ejecutiva de Mi Casa Resource Center.